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Muchas veces observamos nuestro cabello o el de los demás y nos preguntamos porque no brilla o porque está encrespado. Mirando el cabello con atención podemos obtener mucha información sobre la salud de una persona.

Pero, qué aspectos podemos conocer haciendo una exploración macroscópica (sin utilizar aparatos externos). Podemos saber el color, el brillo, la densidad, la longitud, el estado del cuero cabelludo y la forma (ondulado, liso, rizado…).

Tras una primera exploración palparemos el cabello y sabremos qué textura tiene (graso, seco, fino, grueso, suave, áspero), la densidad de sus folículos o la facilidad de desprendimiento.

Enfermedades diagnosticables

Una vez realizada la exploración y palpación del cabello tendremos más pistas para detectar algunas enfermedades. Por ejemplo:

-Poca densidad: si observamos que hay poco pelo puede ser síntoma de hipotricosis congénita (o lo que es lo mismo ausencia de crecimiento del vello) o del síndrome del anágeno suelto (un tipo de alopecia infantil).

-Falta de brillo: podría deberse a una mala absorción intestinal o celiaquía sin tratamiento.

-Detención del crecimiento: se produce con alteraciones metabólicas o de carencias como por ejemplo la anorexia nerviosa, alteraciones psíquicas etc…

-Color del cabello: las canas muy precoces se relacionan muchas veces con anemias perniciosas, vitíligo o problemas de tiroides entre otros.

Con todo ello vemos que el cabello y el cuero cabelludo son una referencia importante para saber cuál es nuestro estado de salud, por lo que es fundamental prestar atención a cualquier alteración capilar que presentemos.