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La alopecia no es una preocupación exclusiva de la actualidad. Desde la Antigüedad, los egipcios, los griegos y los romanos daban mucha importancia al pelo e implementaban distintas técnicas para evitar su caída, hacerlo lucir mejor y disimular la alopecia.

Los egipcios le dedicaban mucho tiempo al pelo. Se hacían peinados elaborados y usaban sofisticadas pelucas para protegerse del sol, ya que muchas veces se rapaban la cabeza para eliminar parásitos. La caída del cabello también era un problema en esta civilización, y se encontró evidencia de que ya alrededor del año 4.000 a.C. estaban intentando desarrollar tratamientos para disminuir la caída del cabello.

Los griegos tenían mayor preocupación por el color, que buscaban que fuera rubio y utilizaban pelucas, soluciones y aceites para lucir una cabellera clara. 

Los romanos, por su parte, consideraban al cabello como un símbolo de estátus social, de poder, juventud, vigor y masculinidad, características que veían representadas en el león con su poderosa melena. Las cabelleras y barbas tupidas daban prestigio a su portador, y los hombres de la antigua Roma, especialmente los políticos, utilizaban distintas técnicas y trucos para disimular las tan conocidas ‘entradas’. 

Tanto así que el mismo emperador Julio César vivía preocupado por su pérdida de cabello. Intentaba disimular su alopecia peinándose hacia delante, pero el peinado no era suficiente para ocultar sus tan temidas entradas. Un hombre con su poder y prestigio no podía permitirse perder un atributo con un significado tan importante. 

Luego de muchos retratos, esculturas e incluso monedas con sus entradas a la vista, Julio César dio con la solución. Pidió al Senado que le permitiera utilizar la corona de laurel (con la que la mayoría de nosotros se lo imagina si piensa en él), que sólo se utilizaba durante los Juegos Olímpicos, en su vida diaria. Esto le permitía fijar su peinado hacia delante y disimular su falta de pelo.

Este significado simbólico del cabello se repite en la mayoría de las civilizaciones antiguas, e incluso está ilustrado en la Biblia con el relato de Sansón, que debía su fuerza sobrenatural a su potente cabellera. 

El valor del pelo, y con él, la preocupación por su pérdida parecen ser una constante en la historia de la humanidad. No creemos que esto cambie, pero sí los tratamientos y tecnologías disponibles para combatirla.

Te esperamos en Instituto Trius para asesorarte y darte el mejor tratamiento para la alopecia.