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Realizada de forma ambulatoria y con tan solo algo de anestesia local, la aplicación de hilos tensores faciales consiste en la inserción de mini hilos de polidioxanona (PDO) o de Ácido Láctico, en el tejido celular subcutáneo que ejercerá un efecto tensor contra la caída de los tejidos del rostro.

Estos hilos, que son reabsorbibles a los 6 -8 meses, formarán una red vectorial que actúa como soporte de los tejidos provocando la elevación del rostro y una clara definición de la mandíbula, con lo que tus facciones recuperaran en gran parte su forma original.  Al aplicarlos la piel crea un envoltorio de fibra de colágeno alrededor de los hilos, y esto se traduce en un efecto lifting facial continuo y duradero, ya que estimulan la producción de colágeno y elastina.

El material con el que están fabricados es una clase de hilo quirúrgico muy utilizado en otras intervenciones quirúrgicas no estéticas, por lo que son muy seguros y no producen rechazo.

Si bien no existe un número definido de hilos ya que esto varía según cada persona, a modo de ejemplo podríamos decir que para corregir el surco nasogeniano y la flacidez del pómulo se implantan 3 hilos en cada lado de la cara en una persona con unos 40 años mientras que otra de 50 seguramente serán 5 o 6.

Una vez realizada la pequeña intervención podrás irte a casa tranquilamente y hacer vida normal, si bien se recomienda no hacer ejercicios de impacto ni forzar la musculatura de la cara durante 1 semana, es decir no abrir la boca en exceso, o masticar alimentos muy duros, así como no realizar esfuerzos físicos importantes. Durante 2-4 días (en función de la tracción que se ha debido ejercer en el caso concreto) notarás algún pliegue en la piel que desaparece como máximo a la semana de la implantación.

Ahora tienes en tus manos una solución , los que te vean sólo verán que haces más buena cara, pero no sabrán por qué ya que esta sustancia no rellena sino que tensa y reafirma.