Tel. 93 414 25 55 - C/ Balmes, 310 1º - 2ª Barcelona info@institutotrius.com

Aunque pueden cumplir una función parecida, son completamente diferentes. El ácido hialurónico es una de las sustancias que forman parte de la piel y proporciona hidratación. Cuando lo infiltramos, lo podemos hacer con diferentes finalidades en función de su concentración y densidad, desde la simple hidratación de la piel hasta el relleno de los diferentes tipos de arrugas y surcos que se van formando con los años, o dar volumen a un mentón retraído o unos pómulos hundidos.

El Botox, una de las marcas comerciales de la Toxina Botulínica, también se utiliza para invisibilizar surcos y arrugas, pero se infiltra para paralizar temporalmente la musculatura 1 cm alrededor de donde se pincha, por eso hay que tener muy buenos conocimientos de la anatomía de la musculatura de la frente y patas de gallo, únicas áreas que se pueden tratar con Toxina Botulínica con fines cosméticos, para disminuir las arrugas de estas zonas.

La toxina botulínica se aplica en los músculos faciales que queremos relajar y el ácido hialurónico directamente en la arruga, y es por esto que el bótox suele usarse para las líneas de expresión (frente, entrecejo y patas de gallo), mientras que el ácido hialurónico rellena otras arrugas o surcos que puedan formarse por el paso del tiempo, además de servir para rellenar pómulos o labios. El bótox suele emplearse en el tercio superior de la cara y el ácido hialurónico en el tercio inferior.

Con respecto a la duración, el bótox suele durar entre 4 y 6 meses, mientras que el ácido hialurónico dura entre 6 y 18 meses, dependiendo de la capacidad de la piel del paciente de absorber la sustancia. Ambos tienen una duración limitada, pero se reabsorben progresivamente.

Al realizar cualquiera de estos tratamientos, es importante hacerlo en forma gradual y con cuidado para preservar el aspecto natural de la cara.

¿Tienes más dudas sobre tratamientos de estética? ¡Contáctanos y te asesoramos con lo mejor para tu caso!